¿Por qué madera?

La madera utilizada para la construcción de nuestros productos es principalmente madera de pino y eucalipto. Ya que son tipos de madera que provienen exclusivamente de bosques de cultivos, no de monte y bosques nativos. 
Existe todo un circuito productivo (producción para la construcción) que asegura que estos recursos tengan su ciclo fértil y regenerativo permitiendo su disponibilidad en el presente y para generaciones futuras. 

Distinto es el uso de madera nativa de nuestro bosque, el cual no es un recurso tan fácil de renovar, por ese motivo no se acostumbra a emplear para la construcción en general. 
Al ser un recurso que hay que cuidar, sólo es indicado usarlo en pequeñas cantidades, siempre y cuando responda a un por qué de su uso justificado, de lo contrario, lo indicado es evitar su utilización.

En nuestro caso, empleamos pequeñas porciones de quebracho colorado reciclado en nuestro producto “Casas térmicas para perros” solamente en las patas que hacen de soporte: esta característica permite que la vida útil del producto se extienda sin límites, ya que es la parte que está en contacto con el suelo, por ende, la más castigada. 

¿Por qué paja?

A la hora de buscar aislación térmica, lo mejor son materiales livianos, como tergopol, espumas, celulosa proyectada, entre otros. Éstos crean una barrera para que el calor no transpase desde el entorno de mayor temperatura al de menor. 

Si queremos buscar un equilibrio sustentable manteniendo estas propiedades, los materiales vegetales son una excelente opción porque son renovables, se encuentran disponibles regionalmente y son neutrales en dióxido de carbono. Lo importante es utilizarlos con buen criterio.

No cualquier biomaterial va a resultar óptimo para dicho objetivo. Por ejemplo, el sorgo, la alfalfa, las pasturas, entre otros, no duran mucho tiempo porque se degradan o en su composición tiene alimento para animales/insectos; por eso no son los indicados para la construcción.


En el caso de la paja de trigo, se cuenta con otras características: es liviana, fácil de manipular, y mientras se somete a mayor presión, mejor es su poder de aislación.
Históricamente se ha empleado por ser un material de fácil acceso. En la actualidad, con el abanico de opciones más eficientes (pero menos sustentables), la paja de trigo quedó relegada al tener demasiadas desventajas para su empleo; condenada a ser inútil, pobre, deficiente, etc. 
Afortunadamente, es óptimo saber que esta tecnología, es actualmente reivindicada en países del primer mundo, llevando un paso adelante sus prestaciones, rescatando su imagen y volviéndola a elegir. ¿Por qué? ¿Qué cambió? Lo que cambió es la manera en la que se utiliza, a través de un diseño en la construcción que por medio de capas logra evitar problemas mayores. Permitiendo, dependiendo del espesor empleado, lograr una barrera ideal contra la fuga de calor.

Los grandes mitos que este material tiene son tres: 

  • Se prende fuego, se moja y se pudre.
  • Se embicha.
  • Se vuela al ser liviano.

A nuestro favor, son solo mitos. Ninguna de esas ideas son posibles a suceder en nuestro diseño. 
Nuestro producto “Casas térmicas para perros” se crea a partir de muros rellenos de paja de trigo, la cual se encuentra comprimida y encapsulada en dichos paneles. Cada junta de las paredes está sellada con precisión, permitiendo una completa seguridad para que ningún factor externo tenga acceso a su interior.